
En la línea de producción de vidrio aislante, el cronómetro comienza a contar desde el momento en que el sellante secundario entra en contacto con los separadores. Si el perfil de calentamiento varía, el proceso de curado se retrasa y no se cumplen los plazos establecidos. Si se aumenta demasiado la temperatura, existe el riesgo de que el vidrio y el sellante pierdan su adhesión en los bordes. El tiempo necesario para que se complete el proceso de curado es muy breve; el horno debe mantener esa temperatura constante.
Lo importante detrás del escenario Construimos el módulo de curado utilizando emisores de infrarrojos de onda corta, de modo que el calor llegue directamente al sellante, y no al aire que lo rodea. Esto permite una elevación de temperatura de 2–4°C por segundo hasta alcanzar el valor deseado. La temperatura se mantiene estable dentro de un rango de ±2°C a lo largo de toda la superficie del vidrio. La densidad de potencia es de 30–40 kW/m², lo que permite una respuesta rápida cuando la velocidad de la línea aumenta. Además, esta uniformidad asegura que las temperaturas en los bordes sean constantes, permitiendo así que el sellante se solidifique de manera uniforme. Para la mayoría de los sellados secundarios, esto significa que el proceso de curado puede completarse en 45–90 segundos, sin dañar el sellado primario.
Por qué esto encaja bien en el proceso de producción La producción de vidrio aislante requiere ajustes precisos: solo se puede avanzar a la velocidad de la etapa más lenta. Un proceso de curado lento significa que hay que almacenar inventario o reducir las jornadas de trabajo. Con este módulo, se puede mantener una tasa de producción de 3–4 m/min con vidrios de 4–6 mm de espesor, manteniendo al mismo tiempo una buena adhesión y la integridad de los bordes del vidrio. Calentar directamente el producto reduce el tiempo de inactividad y estabiliza el proceso de curado, lo que disminuye las probabilidades de fallos debido a un curado incompleto, burbujas o irregularidades en los bordes del vidrio. El consumo energético también disminuye, ya que se calienta solo el sellante, y no toda la cámara.
Qué hay que tener en cuenta Se trata de una actualización integrada en la línea de producción, no de un horno independiente. Asegúrese de que los espacios de entrada y salida sean adecuados para su transportador y sus separadores, para evitar sombras. La puesta en marcha es rápida: basta con ajustar el perfil de calor según la viscosidad del sellante y la geometría de los separadores. Si el vidrio tiene recubrimientos de baja emisividad, realice pruebas para confirmar la curva de calentamiento y el valor deseado; la reflectancia de los recubrimientos afecta cómo la superficie absorbe la energía. Una vez que el perfil esté establecido, se mantendrá constante en cada jornada de trabajo.